Presbicia

Es un proceso natural del envejecimiento en que el cristalino pierde su elasticidad y por lo tanto, su capacidad de enfocar bien objetos de cerca. No existe una cura para la Presbicia.

La visión, al igual que muchas facultades de nuestro cuerpo humano, comienza a deteriorarse desde que nacemos. Hasta que a los 53 años, se pierde totalmente la capacidad de enfocar objetos a la distancia de lectura, que suele manifestarse, en la mayoría de las personas con una paulatina pérdida de la capacidad para ver a menos de un metro de distancia.

TRATAMIENTOS

Existen varias maneras de enfrentar la Presbicia PURA, sin defecto refractivo hipermetrópico asociado. Una condición que no se puede prevenir ni retrasar.
Usar anteojos simples para leer.
Usar anteojos bifocales que mejoran la visión para leer y la lejana.
Usar anteojos multifocales, que mejoran la visión en todas las distancias.
Se puede dejar visión monocular. Es decir, corregir la visión de cerca de un solo ojo con lente de contacto o cirugía Lasik. Esto tiene como efecto colateral que disminuye la visión lejana del ojo que no ha sido intervenido y no se puede establecer mucha diferencia entre un ojo y otro ya que es intolerable. Sirve entonces para aquellos présbitas incipientes o “para salir del paso”. Por eso para la Presbicia PURA siguen buscándose soluciones que por el momento SON PARCIALES, unilaterales y no definitivas, todas sacrificando en algún grado la visión de lejos y de profundidad, sin ser una cura.

CIRUGÍA

Hay que asistir a un chequeo anual alrededor de los 40 años para descartar que la mala visión sea por otras causas como enfermedades o defectos ópticos latentes agregados, que adelantan la presbicia, como hipermetropía o astigmatismo. A nivel mundial aún no existe una cirugía específica para la presbicia, aprobada ni probada, que la pueda corregir. Pero sí hay algunas alternativas quirúrgicas para cuando se acompaña de hipermetropía (dificultad o molestia para ver de lejos) como la extracción del cristalino con implantación de lentes intraoculares “multifocales” (que no tienen nada que ver con el sistema de los anteojos multifocales) o técnicas que pueden mejorar bastante la visión cercana, como la cirugía LASIK “monocular” corrigiendo un ojo para ver bien de cerca y el otro para ver bien de lejos.

En primer lugar, y lejos lo más importante, es la adecuada selección del paciente: que esté motivado a no usar anteojos de cerca, entendiendo las ventajas, riesgos y limitaciones de las técnicas quirúrgicas, y luego aterrizarlo en su nivel de expectativas. Hay que explicarle que la única ventaja de estos lentes multifocales es que le darán una gran independencia de anteojos, pero que le permitirán ver de cerca sin anteojos la mayoría del tiempo y no en un 100% de sus actividades de cerca.
En segundo lugar viene la adecuada selección del ojo. Un ojo candidato para estas técnicas quirúrgicas, ya sea de Lasik o lente intraocular multifocal o acomodativo debe ser normal, sin cirugía previa, especialmente si es refractiva, sin patología ni altos astigmatismos (>1.5 D), aunque éstos se pueden disminuir con incisiones antiastigmáticas durante el intercambio de cristalino o mediante una cirugía refractiva secundaria con LASIK.

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