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La importancia de evaluar la visión a los 4 años

DEFECTOS VISUALES INDETECTADOS EN LA INFANCIA QUEDAN PARA SIEMPRE

Los seres humanos aprendemos a ver hasta los 7 años. Para hacerlo correctamente necesitamos tener ojos sanos.

Es muy difícil para los padres notar si su hijo tiene algún trastorno visual. Muy rara vez el niño podría manifestar que tiene visión borrosa, pues generalmente siempre ha visto de la misma forma por lo tanto para él eso es lo normal. Por eso resulta fundamental hacer un control preventivo a los 4 años de edad.

Si se detecta una anomalía, se cuenta con tiempo valioso hasta los siete años, para corregir la forma en que el niño aprende a ver.
Si no se corrige el defecto visual a tiempo el niño queda con un defecto de por vida.

EXAMEN VISUAL PREESCOLAR

En el examen preventivo que se realiza a los niños en edad preescolar primero se evalúa la agudeza visual para identificar cuanto ven con cada ojo por separado. Luego el oftalmopediatra analiza que ambos ojos estén alineados y que se muevan en forma normal. Se estudia la pupila, los reflejos, la visión tridimensional, la de colores y el fondo de ojo.

Es fundamental realizar este examen para detectar si hay un ojo más deficiente que otro porque el cerebro no desarrolla su potencial de visión con un solo ojo y eso hace que después no lo pueda corregir. Por más que trate de hacerlo el cerebro no sabe ver con ese ojo entonces no se puede educar.

Aunque se mantiene en estudio cuán importante es la genética en esta materia, los antecedentes familiares son el factor de riesgo más relevante conocido hasta ahora para que un niño presente defectos visuales.

Cuando esto ocurre, generalmente se le receta uso de lentes o parches.

El lente no corrige el problema. Solamente hace que el cerebro desarrolle su máximo potencial de visión en los primeros años de vida. El uso de parches se recomienda a los niños que tienen una diferencia de visión pese al uso del lente. En ese paciente es aconsejable usar un parche en el ojo sano para que el cerebro empiece a estimular más el ojo deficiente.

A los 4 años los niños tienen suficiente plasticidad como para poder revertir está situación y a la vez son suficientemente grandes para colaborar con todos los pasos del examen. Por eso acude al oftalmólogo.

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