Trauma ocular:
La educación ayuda a prevenir

Podemos ser completamente sanos y tener una excelente visión, pero basta un solo descuido o irresponsabilidad para sufrir un trauma ocular. Una lesión que puede producirse por múltiples causas: golpes, cortes superficiales o profundos, cuerpos extraños, caídas de sustancias químicas irritantes para el ojo y heridas en los párpados, entre otras.


“Los traumas graves representan solo entre el 5 y el 10% de los accidentes oculares. El resto se puede prevenir en gran medida con educación. Por ejemplo, usar lentes protectores ante cualquier actividad laboral o doméstica que represente el más mínimo riesgo de producir lesiones oculares”, explica el Dr. Aldo Rimassa, cirujano oftalmólogo de Clínica Pasteur.


A esto se suma dejar fuera del alcance de los niños sustancias químicas y extremar las medidas de seguridad cuando sean usadas por los adultos. También supervisar o evitar en los menores el uso de cuchillos, tijeras, palillos, alambres y especialmente no permitir que corran con estos objetos en la mano.
También se recomienda evitar acercar el rostro a animales más aún si son desconocidos.

PRIMEROS AUXILIOS

“Si cae en el ojo alguna sustancia irritante, tierra o suciedad, lo más importante es lavar rápidamente con abundante agua, tanto por dentro como por fuera hasta por 15 minutos. Esto para limpiar y diluir al máximo la sustancia irritante que se encuentra en contacto con la superficie ocular. Esta simple medida, si es llevada a cabo en forma correcta, la mayoría de las veces mejora sustancialmente el pronóstico. Luego dependiendo de la sustancia, el tiempo de exposición a ella, y la persistencia de las molestias, hay que consultar a un servicio de urgencia idealmente de oftalmología.

En el caso de que el trauma sea contuso o cortante, o bien se sospeche alguna lesión que pueda comprometer estructuras más profundas del ojo, lo mejor es cubrirlo con un sello en lo posible estéril, como una gasa, y acudir lo antes posible a un servicio de urgencia o de oftalmología.

La educacion ayuda a prevenir-pasteur


Es una buena medida administrar algún analgésico o antiinflamatorio vía oral en caso de dolor, con el fin de disminuir las molestias previas a la consulta” explica el Dr. Rimassa.


Los traumas oculares leves requieren tratamiento médico. Los accidentes más graves que dejan heridas cortantes o fuertes golpes en la mayoría de los casos deben tratarse con cirugía. Los traumas leves no suelen dejar secuelas. Pero los más graves, la mayoría de las veces afectan la visión permanentemente. “Las secuelas pueden ser muy variadas. Van desde cicatrices en los párpados, en la córnea hasta alteraciones en el iris, cataratas, glaucoma traumático, desprendimiento de retina, cicatrices retinales, alteraciones del nervio óptico, de la movilidad de los ojos o estrabismo, atrofia ocular e incluso pérdida del globo ocular”, puntualiza el Dr. Aldo Rimassa.


Muchas de estas secuelas podrían no manifestarse inicialmente y expresarse luego de meses o años del accidente.
Es por esto que cuando se ha sufrido un trauma ocular grave, se requiere de control a lo menos anual de por vida.

Dr. Aldo Rimassa
Dr. Aldo Rimassa

Cirujano Oftalmólogo de Clínica Pasteur.

Entre el 5 y el 10% de los accidentes oculares se traducen en traumas graves.