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El cloro de las piscinas ¿cómo afecta a nuestros ojos?

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El periodo estival es sinónimo de época de piscina, pero también de posibles molestias oculares si no tomas las precauciones necesarias.

Estamos en plena temporada de piscinas por lo que muchos se disponen a disfrutarlas para compartir con amigos, familia y capear el calor. Sin embargo, hay que usarlas con responsabilidad y precaución ya que conlleva tener ciertos cuidados a la hora de darnos un chapuzón.

Todas las piscinas deben ser desinfectadas periódicamente con cloro que cuando se mezcla con agua y en pocas cantidades, no se considera perjudicial para los ojos. No obstante, en algunas ocasiones se utilizan altas concentraciones, lo que puede desencadenar una irritación ocular importante.

Debido a que el cloro es un producto químico, puede causar reacciones en la superficie del ojo, generando conjuntivitis, picor, enrojecimiento y sensibilidad a cualquier fuente luminosa.

Si después de haberte bañado experimentas molestias oculares, los especialistas recomiendan el uso de lágrimas artificiales de calidad. También se debe tener en cuenta lo importante de prevenir estos síntomas utilizando lentes de natación a la hora darte de bañarte en la piscina.

Para evitar posibles efectos adversos que produce el contacto de los ojos con el cloro de la piscina, se recomienda:

  • Usar lentes de natación.
  • Mantener los ojos cerrados si buceamos y/o nadamos sin lentes de natación.
  • Evitar, en la medida de lo posible, el contacto de los ojos con el cloro de la piscina.
  • Limpiar los ojos con agua después de cada baño.
  • No usar lentes de contacto mientras se está en la piscina.
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