Cuida tus ojos en verano

Las vacaciones de verano son para muchos la época más esperada del año. Sin embargo, si no cuidamos los ojos, las actividades al aire libre, el uso de piscinas y la playa pueden provocar muy malos ratos.

La radiación ultravioleta en los ojos puede generar conjuntivitis y queratitis. Esto es una quemadura de la parte externa de la conjuntiva y la córnea, respectivamente, lo cual puede provocar enrojecimiento de los ojos y mucho dolor.

Es indispensable el uso de lentes con protección UV y sombreros que cubran los rayos solares. “Muchas veces las personas compran lentes oscuros en la calle, los cuales, generalmente, no cuentan con los filtros adecuados y al ser oscuros, las pupilas se agrandan entrando más radiaciones perjudiales dentro del ojo”, explica el Dr. Gonzalo Taborga, cirujano oftalmólogo de Clínica Pasteur.

CLORO

Para mantener la limpieza del agua de las piscinas, se utiliza cloro por sus propiedades antisépticas. Este elemento ayuda a evitar infecciones. Lo que irrita y enrojece los ojos no es necesariamente el cloro sino una mezcla de cloro y contaminantes, entre los que se encuentran sudor, orina, células muertas, bloqueadores solares, saliva y otras secreciones.

También productos cosméticos como cremas, desodorantes y perfumes. “En el agua de las piscinas pueden sobrevivir bacterias y virus como, por ejemplo, clamidias y adenovirus, provocando cuadros de conjuntivitis. Por lo anterior, una manera de protegerse de estos contaminantes e infecciones es usar lentes acuáticos.

Para cuidar a los demás se recomienda ducharse antes de ingresar a la piscina y no bañarse estando con cuadros de conjuntivitis infecciosas”, puntualiza el Dr. Taborga.

Agrega que “como recomendación general, hay que evitar el uso de lentes de contacto en las piscinas, así como en el mar, por el riesgo de contraer graves infecciones, algunas muy severas que pueden terminar con un ojo ciego.

También hay que señalar que no se debe sumergir la cabeza debajo del agua si ha tenido una intervención quirúrgica ocular en las tres semanas previas”.

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ARENA

Si ingresa mucha arena en los ojos, como suele ocurrir con los niños pequeños, lo mejor es consultar con un especialista. Si no se puede, hay que evertir el párpado con mucho cuidado y dejar escurrir agua de la llave. “Jamás hay que restregar los ojos, ya que esto podría agravar el problema al provocar lesiones corneales”, puntualiza el Dr. Taborga.

AIRE ACONDICIONADO

El aire acondicionado en verano así como la calefacción en invierno también gatillan un cuadro llamado ojo seco. “En este caso, la lágrima se altera y se producen variados signos y síntomas producto de la desecación de la superficie del ojo, como sensación de arenilla, de cuerpo extraño, ojo rojo, picazón, ardor, visión borrosa, incluso a veces dolor”, finaliza el Dr. Taborga. En estos casos, se usan lágrimas artificiales, que deben ser recetadas por su médico, ya que existen muchos tipos de lágrimas artificiales que varían en precio y en sus componentes, dependiendo del tipo de ojo seco que se trate.

Dr. Gonzalo Taborga
Dr. Gonzalo Taborga

cirujano oftalmólogo de Clínica Pasteur.

En verano es indispensable el uso de lentes con protección UV y sombreros que cubran los rayos solares para evitar complicaciones.

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